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julio 19, 2022
Uno por uno. Los planes de renovables que se han fijado países que integran la Unión Europea 
Luego del sismo geopolítico producido con la invasión de Rusia a Ucrania, la necesidad de independencia energética creció para los países europeos y se vieron obligados a reforzar sus planes para la transición ecológica ¿Cuáles son sus principales características y en qué se enfoca cada uno?

La pieza central de Next Generation EU (750 000 millones EUR), el Mecanismo Europeo de Recuperación y Resiliencia (RRF), pondrá a disposición 672 500 millones EUR en préstamos y subvenciones para apoyar las reformas e inversiones realizadas por los Estados miembros. 

El objetivo es mitigar el impacto económico y social de la pandemia de coronavirus y hacer que las economías y sociedades europeas sean más sostenibles, resilientes y mejor preparadas para los desafíos y oportunidades de las transiciones verde y digital.

Pero la guerra de Rusia contra Ucrania desencadenada en marzo del 2022 produjo un sismo en las políticas europeas, elevando a la sima la necesidad de una independencia energética. Las ideas del gas como combustible de transición y del hidrógeno ‘azul’ se quedaron debilitadas.

En este contexto, la Comisión Europea apretó el acelerador de la transición energética con una nueva estrategia. El plan REPowerEU establece varias medidas para reducir rápidamente la dependencia de los combustibles fósiles rusos y adelantar la transición ecológica, aumentando al mismo tiempo la resiliencia del sistema energético a escala de la UE. 

Se basa en ahorrar energía, producir energía limpia y diversificar los suministros de energía. Está respaldado por medidas financieras y legales para construir la nueva infraestructura energética y el nuevo sistema energético que Europa necesita.

Para el Fondo de Transición Justa, Polonia y Alemania son los mayores receptores de ayudas debido a su mayor dependencia de los combustibles fósiles (especialmente el carbón) y las industrias que consumen demasiada energía, lo que significa que se ven comparativamente más afectados por la transición hacia una economía baja en carbono.

Francia, Alemania, Italia, Polonia y España recibirán más de 2/3 de las subvenciones disponibles del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (RRF), algo menos de 3/4 de los fondos REACT-EU y algo menos de la mitad del Fondo de Transición Justa (del fondo temporal mecanismo de recuperación, Next Generation EU, NGEU).

Dinamarca aspira a conseguir más del 100% de energía renovable para 2027, Austria el 100% para 2030 y Portugal y los Países Bajos están bien encaminados con sus recientes planes de ampliación de las capacidades renovables hasta 2030.

Francia es el mayor productor de energía de Europa y, además, el más limpio, con el 95% baja en emisiones. A su vez, es el mayor exportador neto del mundo de este recurso y ha presentado ante la Comisión Europea uno de los planes de Recuperación más ambiciosos, tomando en cuenta los cinco mayores emisores de la UE (Alemania, Italia, Polonia y España).

El verde de su mix energético (según la taxonomía recientemente aprobada) se debe a que casi el 70% es de origen nuclear.

Las medidas contenidas en el NRRP francés, que ascienden a poco menos de 41 000 millones de euros provenientes del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, RFF (Gobierno de Francia, 2021), son un subconjunto de las contenidas en el plan más amplio de relanzamiento publicado a fines de agosto de 2020, de 100.000 millones de euros en medidas de reactivación económica.

Es uno de los NRRPS con mayor contenido climático: 20 700 millones de los 40 900 millones de euros en fondos incluidos en el NRRP francés están destinados a la acción climática.

Sus principales prioridades corresponden a áreas en las que el progreso climático ha sido demasiado lento hasta ahora: rehabilitación energética de edificios, infraestructura de transporte, hidrógeno e innovación con bajas emisiones de carbono (por ejemplo, una aviación más ecológica). 

España

El PNRR español es uno de los más reconocidos por la Comisión Europea ya que dejó claro cómo modernizar la economía para que el componente ‘verde’ sea el mayor, representando el 40,29% de sus 69.500 millones de euros en subvenciones. 

Asimismo, la sostenibilidad atraviesa una parte sustancial de los proyectos de inversión previstos y también se implementarán varios cambios regulatorios.

El PNIEC tiene como objetivo avanzar en la descarbonización nacional, definiendo unas bases sólidas para alcanzar la neutralidad climática de la economía y la sociedad en el horizonte 2050. 

En este aspecto, pretende reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 23% respecto a 1990. Para alcanzar este objetivo, será imprescindible sustituir los combustibles fósiles por las energías limpias y renovables, así como electrificar un porcentaje importante de la demanda térmica y del transporte.

Al mismo tiempo, intentará conseguir una tasa del 42% de participación de renovables sobre el uso final de la energía. 

De la misma manera, otro de los objetivos es conseguir que un 74% de la generación eléctrica se produzca partiendo de energías renovable: eólica (terrestre y marina), solar fotovoltaica, solar termoeléctrica, biocombustibles, energías oceánicas, biomasa y geotermia. 

En este sentido, se contemplan medidas encaminadas a fomentar las fuentes de energía renovables en los tres usos de la energía (transporte, climatización y electricidad).

Entre los expertos y analistas, sostienen que este plan enfrenta dos limitaciones importantes: una burocracia administrativa ineficiente, con muchos profesionales altamente capacitados pero ninguna flexibilidad para el desarrollo; en segundo lugar, consideran que modernizar la economía requiere proyectos de gran envergadura que aseguren una transformación estructural.

La impresión general es que el NRRP español está bien definido en términos de qué hacer, pero no tanto en términos de cómo hacerlo. La comunidad empresarial -especialmente las PYMES y los gobiernos regionales y locales- reclaman falta de información sobre procedimientos de adjudicación, requisitos técnicos y otros elementos cruciales, así como proyectos estratégicos definidos «de arriba hacia abajo».

Las recomendaciones clave incluyen la simplificación de procedimientos, el refuerzo de las unidades de gestión pública, la mejora de la gobernanza a través de la información y la evaluación continua y el fomento del consenso político sobre el uso de los fondos de recuperación.

Alemania

De la inversión total de 29.300 millones de euros en el NRRP alemán, el 42,7% se destina a Política Climática y Transición Energética. Las principales inversiones individuales se centran en la Estrategia Nacional del Hidrógeno, la cooperación franco-alemana para una futura economía del hidrógeno y el desarrollo de una movilidad sostenible alternativa.

El NRRP alemán se centra en el desarrollo de una economía nacional del hidrógeno y en la búsqueda del «liderazgo en hidrógeno» a nivel mundial. Se pretende acelerar y acercar las tecnologías del hidrógeno a las etapas del mercado a través de diversos programas de I+D+i. 

La regulación que lo acompaña se enfoca en establecer estándares nacionales y un marco de políticas con la intención de crear un marco europeo.

Los planes, adoptados por el Consejo de Ministros, indican que Alemania alcanzará en 2030 hasta 115 GW de energía eólica terrestre (más del doble de la actual), 30 GW de eólica marina y 215 GW de solar fotovoltaica (en ambos casos, significará cuadruplicar la producción). 

Los proveedores de energía tendrán la obligación de reducir la factura energética de los consumidores tras suprimir en julio el gravamen a las renovables sobre el precio de la electricidad. También significa que completará su abandono total del carbón ese año.

Polonia

El NRRP polaco asciende a 35.970 millones de euros (Ministerstwo Funduszy i Polityki Regionalnej, 2021), de los cuales más de 21.800 millones de euros que representan el 60 % de la financiación, se asignan a energía verde y reducción del consumo de energía (€14.310 millones) y Movilidad verde e inteligente, 7.510 millones de euros.

Adopta un doble enfoque hacia las inversiones verdes y el cambio climático: apoya proyectos renovables ambiciosos (por ejemplo, energía eólica marina); y se concentra no solo en el clima, sino también en cuestiones sociales como apartamentos energéticamente eficientes para hogares de bajos ingresos.

Según el comentario de estudiosos y analistas de los mercados energéticos, si bien el NRRP polaco respalda muchas inversiones ecológicas y tecnologías de cero emisiones, también deja espacio para las tecnologías menos ambiciosas de bajas emisiones en hidrógeno o transporte, enfatizando el enfoque cauteloso de Polonia hacia la transición energética.

Italia

El NRRP de Italia consta de 132 inversiones y 58 reformas. Contarán con el apoyo de 68.900 millones de euros en subvenciones y 122.600 millones de euros en préstamos; El 37,5% del plan apoyará los objetivos climáticos y el 25,1% del plan apoyará la transición digital.     

La dirección de dichas inversiones será: en eficiencia energética en edificios residenciales y públicos (€15.300 millones), movilidad sostenible (€34.000 millones) y desarrollo de energías renovables y economía circular y mejora en la gestión de residuos y agua (€11.200 millones). 

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